La ONU debe evitar la concertación del precio del petróleo

Los medios de comunicación han informado, bastante cautos, sobre las reuniones del presidente venezolano Nicolás Maduro con sus aliados de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) ante la caída de más del 50% del precio del petróleo en el mercado global, con el propósito de elevarlo.

Lo que no han dicho, más allá de la afectación de las actividades económicas de los países que importan petróleo, es cuál sería el impacto en la economía de los consumidores de este recurso y sus derivados, y de todo lo que dependa de aquél. Alguien tendría que pronunciarse. Los países que importan el crudo y cuyas economías dependen en gran o poca medida de este deberían decir algo. Pero quien a mi entender está obligado a opinar es la ONU.

Uno de los propósitos y principios de Naciones Unidas, quizá el principal,  es “vernos libres de la guerra y el miedo”.  “La causa de la guerra –afirman en su declaración de principios- radica a veces en las perturbaciones económicas y otras anormalidades”, por lo que, a partir de ello, establecen como tercer propósito “lograr la colaboración entre los países, resolviendo problemas internacionales de carácter económico, social, cultural y humanitario”.

Lo anunciado por el presidente Maduro y sus aliados de la OPEP es más que suficiente para que la ONU intervenga y por lo menos opine sobre el anunciado interés de subir el precio del petróleo, porque eso representaría en la práctica una concertación de precios, lo que indubitablemente perturbaría la economía mundial, y más específicamente la de millones de hogares.

Imagen: lavanguardia.com

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